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Jeimmi Carrasco, habla desde el conservatorio de Toronto, antes de su próximo concierto en Chile

Jeimmi Carrasco, habla desde el conservatorio de Toronto, antes de su próximo concierto en Chile

21 de Junio

La violinista de Concepción, Artista FIA, recién titulada en el Royal Conservatory of Toronto, habla desde Canadá:

“Canadá es un país multicultural y con mucho respeto por el arte. En el conservatorio estudiamos tres chilenos, uno de ellos, el chelista Patricio Gutiérrez, también becado por la Fundación”.

Por Cristina Sarasa

Nació en una familia de músicos. Su padre, el pianista Daniel Carrrasco, la inscribió en violín en el Centro Artístico Cultural de Concepción, porque no había cupos para piano. Tenía sólo siete años. Desde entonces, Jeimmi ha estudiado y luchado para perseguir el sueño de ser una gran violinista.

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De los 1200 instrumentos fabricados por Antonio Stradivari alrededor del año 1700, sólo circulan en la actualidad seiscientos violines. Jeimmi ha tenido la suerte de tocar dos Stradivarius (no en concierto) ¿Qué tienen de especial para ser tan apreciados?

Tienen un sonido muy dulce, una potencia de sonido increíble, están muy bien diseñados, son una obra de arte. En general, sus dueños son instituciones importantes o multimillonarios que los prestan a los solistas. El que prestan a Mayumi Seiler fue comprado en 3 millones de dólares.

Al margen de estos datos anecdóticos, la realidad es que el violín es un instrumento muy popular, por lo que existe un gran repertorio para este instrumento.  Jeimmi Carrasco, con toda naturalidad, nos explica sus secretos más íntimos respecto a su forma de tocar.

No soy virtuosa, me gustan las cosas más clásicas y románticas. No me gusta tocar obras muy virtuosas para impresionar a la gente. La música es un lenguaje y tiene que llegar al público casi de forma física. Cuando interpreto un instrumento, existe una conexión conmigo misma. Lo que voy sintiendo, es lo que trato de expresar. Es algo intimista. Cuando estoy conectada e interpretando es casi una meditación.

¿Como es tu relación con el público?

No siento tanto al público, pero después recibo sus respuestas. Hay personas que lloran, se emocionan. Te dicen que se les cortó la respiración, que tenían escalofríos, que soy muy apasionada…Prefiero escuchar ese tipo de comentarios. Para mí eso es lograr un buen trabajo. La técnica es universal, la diferencia es la interpretación.

La violinista cuenta que Europa es el centro para el instrumento. ¿No hay una corriente de instrumentistas asiáticos?

-Si. En general son personas muy disciplinadas en todo, aplicadas. El sonido de sus violines es perfecto, afinado, se mantienen siempre en el mismo volumen. Ellos son muy cerebrales. Los latinos somos muy apasionados, pero en la imperfección está la belleza.

¿Cuándo tocarás en Chile?

– Viajamos el 12 de Julio y tocaremos en Concepción y en Valdivia. Queremos tocar también en Santiago, pero se nos ha hecho difícil conseguir una sala. Formamos un trío de piano, violín y violonchelo. El chelista es Patricio Gutiérrez.

No eligió el violín, pero ahora es su pasión. Sigue en Canadá porque quiere perfeccionarse con una maestría en el conservatorio de Toronto y su gran sueño es tocar en una orquesta.

-Me gustaría probar en una orquesta de ópera, porque me gusta mucho el repertorio, y tocar como solista en un concierto en Chile. En nuestro país hay muy buenos violinistas y músicos en general. Hay músicos que triunfan en Estados Unidos y Europa y nadie lo sabe. Hay mucho talento en Chile.

Su abuela Hilda tocaba guitarra y acordeón, su madre es artesana, y sus hermanos también tienen la veta musical y artística. Con sólo cinco años tomó clases de canto y a los siete tuvo que dejar las clases de flauta traversa, pues se ahogaba y no sabía respirar.

-Al principio no me gustaba el violín, me gustaba participar en orquestas y conocer amigos. Me cargaba estudiar, pero era un requisito para poder salir de gira con la orquesta. Estudié seis años en el Conservatorio Laurencia Contreras de la Universidad del Bío-Bío. Se abrió un puesto en la Orquesta sinfónica de Concepción y lo gané.

Entonces antes de terminar tus estudios ¿ya trabajabas?

-Hice toda mi carrera al revés. Lo normal es estudiar primero y postular después a un trabajo. No tengo licenciatura en Chile. Tomé clases particulares con grandes profesores chilenos como la violinista y directora Alejandra Urrutia y ellos me ayudaron a salir al extranjero.

Con solo veinte años, fue la más joven de la orquesta. Su trabajo era “violín tutti”, como se dice en la jerga musical. Después pasó a Asistente de Jefe de Fila, a cargo de la segunda línea de violines. En total, cinco años de trabajo en Chile.

¿Cómo conociste a Mayumi Seiler?

-En un curso para violín en Villarrica. La invitaron y vino desde Toronto. Es una reconocida violinista en Europa y famosa a nivel internacional. Ella me abrió las puertas al Royal Conservatory of Toronto y después fue mi profesora. Todo ocurrió muy rápido: fuera de plazo, Mayumi mandó un vídeo al conservatorio y me aceptaron. Mi familia estaba feliz.

Toronto

 Necesitabas ayuda económica para tus estudios en Canadá.

-Tuve un mecenas, el señor Mauricio Larraín, que me conoció en Villarrica a través del cantante lírico Christian Boetsh. En Canadá es todo tan caro, que no me alcanzaba para vivir y estudiar. Trabajé como babysittter, como profesora de español, como “stage manager” en el conservatorio… Después la Fundación Ibáñez Atkinson me concedió una beca para el tercer y cuarto curso y pude concentrarme netamente en el estudio. Estoy muy agradecida por el apoyo que me dan.

Ahora tienes tu licenciatura con mención en violín ¿Cuáles son tus proyectos inmediatos?

-Estos cuatro años he estudiado otras asignaturas además de violín: voz, poesía inglesa, historia del arte, solfeo, teoría de piano y otras. Quiero hacer una maestría de un año en violín. Este programa me interesa mucho, pues podría dedicarme 100% a mi instrumento. Mientras, hago conciertos en orquestas de Canadá.

 El frío de Toronto

Ahora toco en un cuarteto de cuerdas con el que voy a ir a Estados Unidos. También quedé seleccionada para tocar en un festival en Quebec y voy a tocar como primer violín con gente muy conocida.      

Jeimmi es extrovertida, vivaz y sobre todo esforzada. Cuando llegó a Toronto, el frío, las largas noches y el encierro le hicieron muy difícil la adaptación. Después conoció amigos canadienses y de todo el mundo ¿En qué ha cambiado tu vida en estos años?

Amo a los canadienses, nunca me he sentido extranjera en esta ciudad. Son muy respetuosos. Al principio un poco cerrados, pero cuando eres cercana son muy buenos amigos. Canadá es uno de los países más multiculturales y además tienen mucho respeto por el arte. En el conservatorio estudiamos tres chilenos, uno de ellos, el chelista Patricio Gutiérrez, está también becado por la Fundación.

Pololea con un bombero y paramédico canadiense que no tiene nada que ver con la música, echa de menos a su familia, las comidas de su mamá y los paseos por Concepción. Es una enamorada de su ciudad. Sueña con un ceviche de reineta y un plato de tomates chilenos, porque todo le sabe mejor en Chile.